Last Vegas: Sin últimas oportunidades para disfrutar la vida

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Inicié el 2014 con la mentalidad de “acercarme” desde temprano a algunos de mis propósitos para este año: ir a Las Vegas. Guardando las distancias de vivir una experiencia a verla en el cine, me atrajo la idea de hacerlo desde el lente hollywoodense, con la ventaja de que los cuatro actores principales de la película seleccionada son leyendas; todos ganadores de un Óscar.

Juntar a Morgan Freeman (Archie), Michael Douglas (Billy), Robert De Niro (Paddy) y Kevin Kline (Sam) para una despedida de soltero en Las Vegas, de primera mano puede sonar a la versión adulta mayor de “The Hangover”; sin embargo, además de carcajadas, “The Last Vegas” ofrece mensajes positivos como el valor de la amistad y que nunca es tarde para disfrutar la vida.

Si bien cada uno de los protagonistas asume su clásico rol de películas anteriores: Freeman de hombre sabio, Douglas de galán conquistador, De Niro de histérico amargado y Kline de simpático bonachón, es irresistiblemente gracioso ver a Kline establecer amistad con travestis vestidos de Madonna y Cher o a Freeman bajo los efectos de Red Bulls con vodka.

La fórmula que de por sí ya es segura y predeciblemente divertida, alcanza aún mayores niveles de gracia cuando los cuatro resultan siendo los jueces de un concurso de vestidos de baño dirigido por Red Foo de LMFAO.
Un día después de haber llegado a la “Ciudad del Pecado”, los 70 años con los que cuentan cada uno de los cuatros amigos se convierten en el mejor aliado, para tener la situación controlada y organizar una fiesta a la que son invitados hasta los malabaristas del “Circo del Sol” y a la que el rapero 50 Cent pide entrada y no lo dejan pasar, quizás porque ni siquiera saben de quién se trata.

En medio de la fiesta, saltan a la luz verdades del pasado que dan pie a conversaciones un poco más serias y profundas, que hacen que la película tenga las adecuadas dosis de humor y contenido.
Ir a Las Vegas se mantiene como un objetivo, pero si no lo alcanzo en este 2014, tengo la esperanza de que me quedan al menos unos 30 años para reunirme allí con mis amigos de toda la vida y pasarla quizás hasta mejor, que si fuera en estos días.

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Carolina Murillo R.
Periodista

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