Need for Speed: Una decepción a 370 km/h

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“Need for Speed” es una película que en el tintero pintaba como el regreso de Aaron Pauls (Jessie Pinkman en “Breaking Bad”) a la pantalla grande, con una mezcla de mucha adrenalina y acción. Sin embargo, su guión se queda en una historia lineal, basada en el incansable modelo hollywoodense del humilde y desfavorecido que se enamora de alguien imposible: la consorte de su archirrival y quién de una manera u otra se adueña de todo.

Luego de dejarse llevar por una historia sosa y predecible, las emociones llegan con el desfile de caballos de fuerza digno de cualquier buen garaje de un apasionado del juegoNeed for Speed. Dicho juego entra en referencia en un par de momentos de la película y como aspecto positivo se destacan las tomas de los autos, que generan un punto de interés alto para quienes nos apasiona el sonido de válvulas y escapes revolucionados.

Las persecuciones policiales -que son una marca de nacimiento de la franquicia de los videojuegos- están presentes en varios momentos y generan una tensión, que lleva al espectador a ser parte de la película. Sin embargo, por ver una de estas persecuciones las demás se convierten en casi copias al carbón, ya que solamente son modificadas por la inclusión de elementos tecnológicos o ponen poner a prueba los aspectos técnicos de los conductores.

Para finalizar, el personaje de Monarch -quien es interpretado por Michael Keaton- se comporta como el narrador omnisciente de la película. Es quien está detrás de la organización de la carrera Deleon, que se propone como la más prestigiosa de autos deportivos de lujo del orbe; sin embargo, su rol de gloria pasada del automovilismo genera una distancia con la audiencia.

En términos generales, una película que no logra revolucionar.

Marvin Leiva
Conocido como Pra
Director Creativo de Leo Burnett.