Apuesta Máxima

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Con la creencia de que ha sido estafado, Richie (Justin Timberlake), estudiante graduado de Princeton, viaja a Costa Rica para enfrentarse al magnate de apuestas en línea Ivan Block (Ben Affleck). Richie se deja seducir por la promesa que Block le hace de obtener una inmensa fortuna, hasta que se entera de la perturbadora verdad concerniente a su benefactor. Cuando el FBI intenta obligar a Richie para que les ayude a acabar con Block, Richie se enfrenta a la apuesta más grande que jamás le haya tocado realizar: intentar ser más hábil que las dos fuerzas que lo acechan.

Richie está en búsqueda de una nueva versión del sueño americano: una riqueza fácil, instantánea e ilimitada. Richie, que alguna vez ocupó un puesto idóneo en Wall Street, perdió todo cuando el mercado se colapsó y ahora está comenzando desde cero, y con muchos apuros para pagarse su escuela de posgrado. Después de ser engañado por un sitio de apuestas en línea y ver desaparecer el dinero que tenía para su educación, Richie vuela a Costa Rica para enfrentarse a la leyenda de las apuestas detrás del sitio: Ivan Block.

Block queda impresionado con la sabiduría de Richie y decide ponerlo bajo su resguardo, una vez que le promete enseñarle a Richie cómo funciona todo. Poco tiempo después, Richie se enamora de la socia de Block —la sofisticada Directora de Operaciones Rebecca Shafran (Gemma Arterton) — y le da la bienvenida a un mundo que ve todas sus fantasías convertirse en realidad. Pero Richie aprende al poco tiempo que a Block lo buscan por estafa, extorsión y corrupción, y que el agente especial del FBI Shavers (Anthony Mackie) está obsesionado con llevar ante la justicia a Block y asociados. Block decide aumentar los riesgos y hacer de Richie el chivo expiatorio.

Con Shavers ya muy cerca de él, Richie deberá encontrar la manera de mantenerse un paso adelante de Block y Shavers —o de arriesgar un futuro tras las rejas.

Según la American Gaming Association y H2 Gambling Capital, despacho líder en investigación de apuestas, en el 2012 los estadounidenses se gastaron $2.6 billones de dólares en sitios en línea de apuestas ilegales. De hecho, los americanos generan casi el diez por ciento de los actuales $33 billones de dólares del mercado de las apuestas en línea a escala mundial, a pesar de que el gobierno de los Estados Unidos está haciendo todo en su poder para dar con los operadores ilícitos.

Los sitios web de apuestas ilegales operan de manera clandestina. No están regulados por el gobierno de los Estados Unidos y no cuentan con protecciones para el consumidor en contra de trampas, lavado de dinero y apuestas de menores de edad. Y hacen muy poco para promover el juego responsable.

Es de nueva cuenta el viejo oeste, pero en vez de pistolas, estos criminales ejecutivos utilizan complejos algoritmos.
APUESTA MÁXIMA es un relato aleccionador de lo que puede suceder cuando a estos operadores ilegales se les permite dominar el mercado como lo hacen en la actualidad.

A pesar de los riesgos —estadísticos y criminales— las apuestas en línea cuentan con un sinfín de atractivos. Actualmente, en el mundo después de la debacle económica, la gente joven tiene menos oportunidades de trabajo que nunca. Pero eso no ha afectado en lo absoluto su deseo de volverse ricos rápidamente. Pero eso no ha afectado en lo absoluto su deseo de enriquecerse rápidamente. Esta generación —consumidores desde una temprana edad— está acostumbrada a obtener lo que quieren, cuando quieren, con tan sólo el clic de un mouse. Tienen como ejemplo a supuestos líderes del mundo comercial, que se dedican a tomar atajos moralmente sospechosos —por no decir ilegales— y se preguntan, “Si ellos pueden hacerlo, ¿por qué yo no?”.

En ese sentido, APUESTA MÁXIMA es un relato edificante acerca de los peligros de obtener el dinero fácil y de la ambición desmedida.