El thriller de horror “La Monja” explora otro oscuro rincón del universo de “Conjuring”, cuyas películas sin precedentes han aterrado al público alrededor de todo el mundo.

Este nuevo espectáculo de espantos, dirigido por Corin Hardy (“The Hallow”) y producida por James Wan y Peter Safran, este último siendo productor de todas las películas de “The Conjuring”, lidia con el impactante origen de la demoniaca Monja Valak, quien dio a conocer su presencia maligna por primera vez en “The Conjuring 2”.

Cuando una joven monja en una abadía aislada de Rumania se quita la vida, un sacerdote con un pasado atormentado y una novicia a punto de hacer sus votos finales son mandados por el Vaticano a investigar. Juntos descubren el infernal secreto de la orden.

Poniendo en riesgo tanto sus vidas como su fe y sus propias almas, se enfrentan a una fuerza malévola en forma de monja, mientras la abadía se convierte en un horrible campo de batalla entre los vivos y los malditos.

“La Monja” es estelarizada por el actor nominado al Óscar Demián Bichir (“A Better Life”) como el Padre Burke, Taissa Farmiga (de la serie televisiva “American Horror Story”) como la Hermana Irene, y Jonas Bloquet (“Elle”) como Frenchie, un lugareño de la zona. El elenco también incluye a Charlotte Hope (de la serie televisiva “Game of Thrones”) como la Hermana Victoria de la abadía, Ingrid Bisu (“Toni Erdmann”) como la Hermana Oana, y Bonnie Aarons, quien repite su papel de “The Conjuring 2” como el personaje epónimo.

Hardy dirigió “La Monja” basado en el guion de Gary Dauberman (“IT”, las películas de “Annabelle”), e historia de James Wan y Dauberman. Richard Brener, Walter Hamada, Dave Neustadter, Dauberman, Michael Clear y Todd Williams fueron productores ejecutivos.

Detrás de cámaras, el equipo de Hardy incluye al director de fotografía Maxime Alexandre (“The Voices”, “Annabelle: Creation”), a la diseñadora de producción Jennifer Spence (“Annabelle: Creation”, “Lights Out”, las películas de “Insidious”), a los editores Michel Aller (“Lights Out”, “Paranormal Activity: Ghost Dimension”) y Ken Blackwell (“Ouija”, “Friday the 13th”), y a la diseñadora de vestuario Sharon Gilham (de la serie televisiva “Black Mirror”). La música es de Abel Korzeniowski (“Nocturnal Animals”).

New Line Cinema presenta “La Monja”, una producción de Atomic Monster y Safran Company. La película será distribuida en cines y pantallas IMAX por Warner Bros. Pictures. “La Monja” ha sido clasificada R por horror, violencia, e imágenes perturbadoras y sangrientas.

Finit Hic, Deo!
(¡Dios termina aquí!)

El mal infernal con hábito sacro ha vuelto en el thriller de horror “La Monja”, el capítulo más reciente del universo “Conjuring” de James Wan, con una película dedicada completamente al origen de la aterradora aparición.

El público tuvo su primer vistazo atemorizante de la demoniaca Monja Valak que acosó a Lorraine Warren a través de visiones aterradoras en el éxito de horror “The Conjuring 2”. En “La Monja”, la batalla épica entre el bien y el mal forzará a un sacerdote con un pasado oscuro y a una novicia perseguida por algo más que su pasado a enfrentar a la blasfema Monja Demonio.

Como aficionado devoto de las películas, y particularmente del personaje de la Monja, el director Corin Hardy dice: “Lo que me encantó de la monja la primera vez que la vi fue el misterio. No había ninguna explicación dada sobre ella, pero su apariencia y comportamiento eran totalmente petrificantes. Ella tiene el aspecto de un personaje de horror icónico, el hábito esconde el rostro y envuelve el cuerpo y sus miembros, haciendo que no parezca humana. Parece que se desplaza sin que sus pies toquen el suelo”.

Un productor de la película, James Wan ofrece, “La idea de algo que se considera sagrado y puro, como una monja, podría trastocarse en algo tan malévolo y sobrenatural perturba a todos en lo más profundo de sí mismos”.

Es más, desde el momento en que el ente apareció en pantalla, Wan y el productor Peter Safran supieron que la Monja había tocado profundamente una afinidad psicológica del público. Safran recuerda: “Ella tuvo un papel relativamente pequeño; sin embargo, fue crucial, así que fue increíble el impacto que tuvo en la gente. En un instante supimos que la Monja merecía una historia de origen; la gente quería saber de dónde salió…y por qué”.

Wan y Safran pusieron a Hardy al mando después de ver su película “The Hallow”. Hardy comenta: “Recibir esa llamada fue un sueño hecho realidad. Supe que era un proyecto al que le podría hincar el diente y me emocionó construir una nueva sección del universo ‘Conjuring’”.

Safran dice: “A todos nos encantó la película de Corin y creímos que sería una combinación perfecta. Es un director realizado que crea películas enfocadas en personaje, y entendió completamente cómo crear tensión y proveer sustos originales que hacen gritar al público”.

El guionista Gary Dauberman, quien también ejerció como productor ejecutivo, fue la elección natural para hacer el guion después de haber escrito la altamente exitosa “Annabelle” y la historia de origen de la muñeca poseída en “Annabelle: Creation”, donde la malévola Monja hizo una aparición breve.

“El guion es muy intenso”, dice Hardy. “Gary es un escritor muy talentoso; en verdad conoce este género porque, al igual que yo, ama el horror y transmite su pasión. Equilibró la historia con grandes ideas y personajes muy interesantes que se enfrentan a circunstancias aterradoras. La historia te engancha desde el inicio y nunca te suelta”.

Demián Bichir, quien estelariza como el Padre Burke, dice que mientras leía el guion inmediatamente se sintió atraído hacia la historia paranormal. “Me encantó la ubicación espectacular y el Padre Burke me pareció uno de los personajes más profundos que he leído. Y el guion estaba muy bien escrito, sumamente complejo y profundo en muchos sentidos”.

Interpretando el papel protagónico de la novicia Hermana Irene, a Taissa Farmiga también le atrajo el guion. Afirma: “Realmente disfruté leer el guion de Gary. Creo que eso dice mucho sobre la clase de escritor que es si una historia es tanto aterradora como atrayente, pues incluso logró hilar momentos de ligereza para que el público se entretenga en el camino. Es un recorrido apasionante lleno de emocionantes subidas y bajadas”.

En cuanto al proceso de creación de la historia, Dauberman y Wan la transportaron al rico y sombrío mundo gótico que aportó la ominosa ubicación de la historia: un castillo en Transilvania, Rumania, un sitio con fuertes vínculos con el horror. En la película, el castillo ha sido tomado por la Iglesia y ha fungido como una abadía durante años. Para aumentar el factor tétrico, la abadía está aislada, y las monjas se han forzado a permanecer totalmente separadas del resto del mundo.

Dauberman confirma: “Están en una gran ciudadela al pie de los Montes Cárpatos, y están completamente solas. Dentro, hay largos pasillos y arcos, junto con la gran capilla, cosas que no suelen haber en hogares comunes. Imaginen a una joven novicia cruzando la entrada del castillo. De repente, eres una figura minúscula frente a ese fondo imponente, y hay más sombras y lugares de donde puede emanar algo aterrador. Toma todo lo que es aterrador y lo amplía a gran escala”.

Wan añade: “Las monjas están prácticamente atrapadas en esta abadía, y básicamente deben lidiar con intentar ponerle un alto al ser demoniaco que se ha filtrado y subido a la superficie. Intentar evitar que algo malévolo quede libre en nuestro mundo…eso es una historia gótica clásica”. Y en esta ominosa fortaleza, los riesgos no podrían ser mayores …pues nada es lo que parece.

Perdona nuestras ofensas

Una joven monja en una abadía de Transilvania ha cometido el mayor pecado: quitarse la vida. Ahora es necesario que la Iglesia determine si el terreno aún es sagrado, o si el mal ha comprometido la Abadía de Santa Carta.

Para hacerse cargo de la grave situación, el Vaticano acude al experto Padre Burke, un clérigo de Filadelfa, y uno de pocos con la habilidad de evaluar la validez de milagros y fenómenos de índole siniestra.

Safran revela que el papel del clérigo fue escrito con el mexicano Demián Bichir en mente, y comenta: “Sabíamos que necesitaríamos a alguien que pudiera encarnar la solemnidad que el Padre Burke debe poseer, pero que además pudiera interpretar a un hombre con una crisis de fe. Demián es un actor brillante que interpretó cada faceta del personaje de manera convincente. Nos encantaba por su trabajo previo así que, en realidad, para él fue el primero y único llamado que hicimos”.

Cuando describe el papel, Bichir dice: “El Padre Burke es un hombre de fe y un caza demonios que cree que es posible salvar al mundo, un demonio a la vez. Él es un soldado en varios frentes; sin embargo, también es asediado por sus propios demonios, y ésa es la verdadera batalla a la que se enfrenta cada día de su vida”.

La última vez que el Padre Burke lidió con la caza de demonios como parte de sus deberes sacerdotales, sucedió una tragedia terrible. Ha pasado casi una década, y él aún se mantiene suficientemente alejado de la refriega de investigación pues sigue profundamente afligido por aquellos sucesos perturbadores. Pese a su inquietud, el Padre Burke debe cumplir los deseos del Cardenal.

“Una vez que haces tus votos, haz prometido ser un soldado de Dios de por vida”, dice Bichir. “Como soldado no puedes ignorar órdenes; no puedes negarte a ningún llamado”.

A pesar de sus reservas, el Padre Burke está decidido a cumplir su misión. Como parte de sus preparativos, desempolva su maletín que originalmente fue de un capellán en la Segunda Guerra Mundial y que contiene sus herramientas espiritistas: agua bendita, un collar con una cruz de plata, un crucifijo y una Biblia, y se encamina hacia el incierto camino por delante. Por orden del Vaticano, a la encomienda del Padre Burke se unirá la Hermana Irene, una novicia del Hospital de San Vicente en Inglaterra.

Taissa Farmiga dice: “Me parece que la Hermana Irene cree que esta será una misión sencilla. Ella no sabe lo intenso que será el viaje, o el tipo de fuerza emocional que deberá poseer. Y creo que ella no estaba lista para el mal que existe en la abadía”.

Bichir comenta: “Al principio, su tamaño engaña al Padre Burke, y aunque la Hermana Irene sea pequeña y parezca frágil, él descubre que puede ser impetuosa, y creo que el Padre Burke admira eso. La Hermana Irene es muy fuerte ya que su espíritu es fuerte”.

Al igual que el Padre Burke, el pasado de la Hermana Irene está lleno de dolor, y aunque su problemática juventud la condujo al convento, es justamente por eso que ella aún no hace sus votos. “Ella también está lidiando con sus demonios internos”, comenta Farmiga. “De niña ella tuvo visiones y sueños que la perseguían.

De jovencita, la Iglesia la acogió y alentó a entregarse a Dios volviéndose monja, y ella lo hizo voluntariamente pues en cuanto se encaminó en esa dirección, las visiones cesaron. Pero ella nunca encontró respuesta alguna sobre su significado, y creo que el motivo por el cual estuvo dispuesta a unirse al viaje fue para descubrir la verdad. Ella está cuestionando su futuro al preguntar: ‘¿Estoy haciendo lo que debería?’”

La duda que oscurece la fe de la Hermana Irene es un sentimiento que el Padre Burke entiende perfectamente, y al director le encantó la dinámica de Yin y Yang de ambos personajes.

“El Padre Burke es un sacerdote un poco excéntrico y abigarrado”, comenta Hardy. “Tiene una cualidad paternal por la manera estricta en que protege a la Hermana Irene. Él pasó por una experiencia desgarradora en el pasado, y no dejará que a ella le suceda algo así. Él intenta desesperadamente evitar que muera, tanto física como espiritualmente. La Hermana Irene es inocente e insegura, y mientras esta experiencia aterradora perdure ella deberá encontrar su fuerza.

“Su carisma e individualidad como una unidad es evidente por las actuaciones de Taissa y Demián”, Hardy continúa. “Su actuación está teñida con algo verdaderamente genuino”.

Aunque tal vez es demasiado auténtica. Farmiga se enfocó tanto en su personaje que sufrió pesadillas durante la producción. Hardy agrega: “Taissa es una actriz increíblemente talentosa y al crear el terror que acedia a su personaje, ella constantemente encaró visiones aterradoras y momentos traumáticos. Ella realmente llegó lejos para que la Hermana Irene reaccionara como lo hace, y el público lo sentirá también. Estoy en deuda con ella por eso”.

Farmiga responde: “Trabajar con Corin fue increíble pues es tan artístico y creativo, además fue excelente para provocar miedo genuino. No es sólo miedo en sí. ¿Qué más hay detrás? ¿Hay cierta tristeza? ¿Hay añoranza? Es tan apasionado y parece tener un alma dulce…hasta que de repente te pone la imagen de una monja demonio frente y piensas: ‘no sabía que tu mente era capaz de crear cosas tan terribles’”, bromea.

Aunque el Vaticano le ha asegurado al Padre Burke que la Hermana Irene conoce la región, ella le informa que nunca ha estado ahí. Y ese no es el único misterio que deben resolver, junto con lo que hay dentro del castillo, y acerca de ellos. Ambos aún viven con lo que sucedió en el pasado y esto los hace vulnerables al ente que enfrentan. Pero esto también crea un vínculo entre ambos.

De igual forma, ambos actores se hicieron cercanos durante el rodaje en Rumania. “En una película no sueles tener meses para crear una conexión; debes hacerlo de inmediato, así que tuve suerte de contar con Taissa”, comparte Bichir. “La admiro mucho. Tiene cualidades maravillosas tanto como actriz y como persona”.
La admiración es mutua. “Demián es muy divertido, tiene una gran personalidad”, dice Farmiga. “Está lleno de vida, energía y amor hacia todo”, comenta. “Como actor es increíble y le otorgó mucha emotividad al Padre Burke”.

Mientras la Hermana Irene y el Padre Burke salen de Roma y dejan atrás el mundo moderno de 1952 para ir a la pequeña aldea de Biertan en Transilvania, es como si hubieran regresado en el tiempo y estuvieran en la Edad Media. Un camino de tierra es la vía principal y el modo de transporte de su guía es una carreta tirada por caballos.

Frenchie, como lo llaman en el pueblo, es un lugareño que los puede llevar a la abadía. También es el alma desafortunada que descubrió al suicida mientras entregaba provisiones. Frenchie les informa que le temía a la abadía, al igual que el resto de los pueblerinos, mucho antes de que hubiera encontrado un cuerpo ahí.

El equipo eligió al actor francés Jonas Bloquet para el papel del supersticioso franco-canadiense. Bloquet, el auto-denominado “gran aficionado” de “The Conjuring” y su secuela, dice: “Vi ambas películas múltiples veces en el cine y me encantó el guion de ‘La Monja’, así que ser parte de esta película es una de las mejores experiencias de mi carrera”.

Hardy opinó que el personaje de Bloquet, aderezado con el humor característico de Dauberman, era otra gran adición para la historia. Confirma lo siguiente: “Frenchie es un pícaro encantador y parte de este extraño trío compuesto por un sacerdote y una monja, y aunque vean el mundo de formas distintas, por lo pronto deberán permanecer juntos. Hay un poco de humor en su dinámica, y Jonas realmente lo resaltó”.

Dauberman añade: “Para mí, Frenchie era un personaje muy importante porque es necesaria un poco de ligereza para equilibrar los sustos; esos momentos más livianos hacen el horror más efectivo. Jonas puede ser muy serio, pero también es muy gracioso. Me encanta su interpretación del personaje de Frenchie”.

Mientras que el Padre Burke lleva consigo agua bendita y la Hermana Irene un rosario, Frenchie cuenta con un hacha y una pistola. Bloquet lo describe de la siguiente manera: “Frenchie es un tipo físico, y es muy fuerte. Es realista y, al principio, parece que sólo es un francés encantador que jamás ignora una cara bonita”.

Sin embargo, Frenchie es más que lo que aparenta.

Bloquet continua: “Frenchie no está exactamente seguro de lo que está sucediendo en la abadía, pero sabe que no es un buen lugar y no quiere quedarse ahí. Pero está indeciso, pues no quiere dejar a la Hermana Irene; es tan protector como el Padre Burke”.

A medida que las torres del imponente castillo que aloja a la abadía aparecen repentinamente, el caballo de Frenchie, al presentir peligro, se detiene. Al verse forzados a terminar su camino a pie, se encuentran una escena inquietante…
Aunque el cuerpo de la monja se quitó del sitio del suicidio hace semanas, las manchas de sangre en los escalones de la abadía siguen húmedas. ¿Cómo es eso posible?