Noé

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No es ésta la primera vez que se plasma en pantalla el célebre relato de Noé y el Diluvio Universal, tal como está narrado en el Antiguo Testamento. Hubo un par de versiones en la época del cine mudo y sobre todo, una recordada producción de Dino de Laurentiis, dirigida por John Huston en 1966: «La Biblia», donde el mismo Huston interpretó al protagonista. Además, Jon Voight estelarizó la miniserie televisiva «El arca de Noé» (1999), obteniendo resultados aceptables bajo la dirección de John Irvin.

Aprovechando los enormes adelantos en materia de efectos especiales, los estudios Paramount decidieron financiar otra versión suntuosa, valorada en US$130 millones. El ambicioso proyecto fue asignado a Darren Aronofsky, realizador visionario cuya filmografía incluye «Réquiem por un sueño» (2000), «El luchador» (2008) y «El cisne negro» (2010).

La trama inicia con Noé (Russell Crowe) sufriendo horribles pesadillas de advertencia: Dios está a punto de enviar un tremendo diluvio para castigar a la humanidad por su maldad. Noé debe construir un barco gigantesco, en el cual podrá salvar a una pareja de animales de cada especie y a los miembros de su propia familia. Se trata de su anciano abuelo Matusalén (Anthony Hopkins), su esposa Naameh (Jennifer Connelly), sus hijos Cam (Logan Lerman) y Sem (Douglas Booth), además de su hija adoptiva, Ila (Emma Watson).

Noé intenta poner en alerta a sus vecinos sobre la catástrofe que se acerca, pero nadie le cree. Desesperado, el hombre decide pedir ayuda a los Grigori, seis colosales ángeles caídos. Es aquí donde el guión comienza a tomarse unas cuantas libertades con respecto al texto bíblico, incorporando elementos fantásticos que enfatizan el carácter altamente espectacular de la propuesta.

ESTRENO: Jueves 3 de abril.